Historias

Hormigas en Zancos

Algunos científicos son tan creativos como son extraños. Hoy estaba leyendo este artículo de National Geographic sobre un experimento para probar que las hormigas y algunos otros insectos tenían sus propios podómetros naturales —digamos, que cuentan sus pasos para ubicarse en el espacio, localizar comida, hacer check-ins en Runkeeper, entre otros— varios científicos tomaron varias hormigas de una línea, y le añadieron pequeños zancos a las piernas. Sí, este es un artículo sobre hormigas en zancos.

¿Eso quiere decir que le cortaron las piernas a las pobres hormigas en zancos?

No. De hecho, las hormigas pierden segmentos de las piernas con la edad al caminar por el caliente suelo del desierto a más de 70 grados Celsius. Tranquilos, no a todas las hormigas le pasa esto. Sólo a las hormigas del desierto. La mayoría de las hormigas dejan rastros de olor que las ayudan a guiarse, pero en el desierto el rastro es continuamente barrido del suelo por el viento. ¿Así que como las hormigas del desierto se guían en el mundo? Quizás cuentan.

Sí, Algunos científicos invierten presupuesto y tiempo en descubrir si las hormigas cuentan sus pasos.

Y la verdad es que sí, las hormigas pueden contar. Las hormigas tienen estos pequeñísimos minúsculos cerebros y aún así pueden contar. ¿Qué tan pequeños son los cerebros de las hormigas? Son del tamaño de puntos.

.<–del tamaño de estas pequeñas cosas a ambos lados–>.

Y lo que más me fascina de descubrir que un pequeñísimo minusculo cerebro puede hacer —además de la mera idea de hormigas en zancos e imaginarme hormigas confundidas— es que los cerebros son lo suficientemente simples que quizás podamos descubrir precisamente cómo los cerebros de las hormigas eficientemente codifican la habilidad para contar. ¿Por qué? Porque quizás podamos aplicar ese conocimiento en otros temas como en matemáticas o computación o inclusive cerebros humanos vivos, esas cosas con las que no podemos hacer una disección sin convertirnos en un científico malvado.

Esto también quiere decir que en algún lugar, hay un sujeto cuyo trabajo es hacer zancos miniaturas y ponerselos a las hormigas. Sus nombres fueron Rudiger Wehner, Matthias Wittlinger y Harald Wolf. Resulta que los zancos son en realidad cabellos de jabalí.

Y en realidad les mentí, la segunda parte del experimento constó en cortarle las piernas a las hormigas para hacerle tomar pasos más cortos, pero no quería mencionar esa parte porque es mucho menos adorable y mucho más mórbida. Quizás ahora que sabes que este tipo de cosas igual le sucede a las hormigas naturalmente con la edad y altas temperaturas te haga sentir más compasión por las hormigas. La vida es dura para ellas.

Pero son muy buenas contando.