Literatura

Lolita de Vladimir Nabokov

Lolita de Vladimir Nabokov es un clásico que todo el mundo quiere leer y más de uno pretende haber leído. Luego de ser rechazado por una cadena de editoriales estadounidenses el escritor de origen ruso, nacionalizado estadounidense logró ser publicado en 1955 por una editorial poco convencional de París.  Antecedido por las ovaciones de escritores, profesores y críticos, quizás fue por un poco de presión social que cedí a leer un libro que por mucho tiempo había estado evitando.

Querido lector, antes de continuar leyendo, debo advertirte que si estás buscando una reseña que te motive a leer este libro o, en cambio, te gustó muchísimo; ésta no es la reseña adecuada. Puedes leer uno de estos libros que son mucho más agradables y placenteros que esta reseña.

Lolita es la confesión de Humbert Humbert, quien muere en prisión en 1952 justo antes de que su juicio comience. Humbert se presenta a sí mismo como un europeo quien, a los 12 años, “en un principado junto al mar”, amó y perdió a una niña llamada Annabel Leigh, y desde entonces ha permanecido en sumisión sexual a la peligrosa magia de las sirenas preadolescentes, a las cuales llama “nínfulas”. Luego de una tortuosa carrera, se instala a los 40 años en un pueblo tranquilo de Nueva Inglaterra bajo el mismo techo de una nínfula fatalmente seductora, Dolores Haze—una combinación de ternura infantil soñadora y una extraña vulgaridad. Esta “Lolita” es la hija de su casera, con quien se casa con intenciones asesinas. Pero un accidente elimina a la Señora Haze, y Humbert se descubre tutor de su querida. Lolita, en su primera noche juntos, resulta ser depravada y hábil al desempeñar el papel de seductora. Esta extraña aventura—la cual los lleva de motel a motel a través de todos los Estados Unidos—termina con el escape de Lolita con un guionista y la eventual venganza de Humbert contra su rival.

Al comenzar a leer el libro sentí que entraba en un sopor tedioso y pretencioso infestado de un estilo florido y una malicia fatua. El libro constantemente cambia de código al francés, quizás para enfatizar el pseudo-intelectualismo del protagonista, pero termina pareciendo muy como estar sentado en un salón kitsch antiguo que apesta a pachulí. Quizás ésta no fue la intención del autor. Quizás debí leer el libro bajo la perspectiva de una comedia satírica o de la exploración de una psicología anormal.

La historia de esta novela teñida de escándalo y su trama—el romance entre un pervertido sexual adulto y una niña de doce años— inevitablemente conjura expectativas de pornografía infantil.  Sin embargo, Lolita no está abarrotada de escenas de violencia sexual o pedofilia explicitas. Ni siquiera es posible encontrar un solo término obsceno en Lolita. Su depravación es un poco más refinada. Lolita no es un libro de pornografía barata para amas de casa. Lolita es pornografía intelectual. Pero sigue siendo pornografía. Una pornografía brillantemente escrita. El autor, siendo un emigrado ruso escribiendo en su segunda lengua, muestra un manejo del inglés del que muy pocos escritores se pueden comparar.

Para Nabokov, Lolita es simplemente una historia que tenía que sacarse del pecho, rechazando las interpretaciones satíricas que se han impuesto a la novela. Sin embargo, es evidente su ingenio por el estilo paródico en el cual Lolita está escrita: una combinación de imitaciones de estilos literarios famosos, una falsa pedantería, un análisis francófilo de la pasión, y todo tipo de juegos de palabras. Salvaje, fantástica, e imaginativa, es un estilo que se burla de todo aquello que toca. Lolita es un magnífico ejemplo del poder interactivo que tienen los libros para causar en los lectores las emociones más intensas, aunque no siempre las más placenteras. Lolita es un recurso magnífico para explorar sentimientos y opiniones sobre una psicología y opinión distinta, la de un pedófilo; sobre la seducción infantil y nuestra reacción a estas cosas que, afortunadamente, no solemos ver tan frecuentemente en la vida real.

Sobre todas las cosas, Lolita es una afirmación del poder del espíritu de la comedia para obtener placer y verdad de los materiales más extraños. Es una de las novelas serias más divertidas que he leído; y la visión del héroe abominable, que nunca se engaña o se justifica a sí mismo trae con un alivio grotesco la palabrería, la vulgaridad y  las convenciones hipócritas que permean la comedia humana.