Inspiración

Bloqueo de Escritores

Tengo todo dispuesto: la hoja de papel en blanco, el documento de texto abierto, la lista de reproducción ideal en Spotify, la taza de café perfecta; pero al momento de escribir… las palabras no surgen. El terror de cada artista: el bloqueo de escritores. El vacío absoluto de la página en blanco se burla de mí. El mismo Van Gogh dijo una vez: “Muchos pintores se asustan con el lienzo vacío, pero el lienzo vacío está asustado del pintor realmente apasionado que se atreve, que ha roto el hechizo del ‘no puedes’ de una vez por todas”. Hoy estoy aquí, sin miedo y luego de semanas sin haber escrito, para deshacerme de esta página en blanco y compartir cómo supero el tan temido “bloqueo de escritores”.

Van Gogh Bloqueo de Escritores

Comienzo siempre con un Plan de Texto

Antes de comenzar a escribir siempre realizo un plan de texto. Son pocas las veces que he sentido el irresistible impulso romántico de escribir sin parar. Un plan de texto es la mejor forma de organizar mis pensamientos y asegurarme que puedo desarrollar mi argumento de una forma razonable. Me gusta pensar que como escritor, soy una especie de Victor Frankenstein. Un plan de texto es el esqueleto de mi criatura. Sobre él empiezo a moldear sus partes, para luego reunirlas y dotarlas de una parte de mi alma, animando la materia inerte, dando vida a una idea donde la entropía y el tiempo de otra forma la hubiera devuelto al olvido.

Siento que es así como trabaja mi proceso creativo. Coleccionando ideas y luego conectándolas para luego compartir esas conexiones con aquellos que me rodean. Cuando un artista trabaja bien, conecta a la gente consigo mismo y une a las personas una con las otras, a través de esta experiencia de descubrir una conexión que no era visible antes. ¿Te has dado cuenta de que esto se ve como esto? Coleccionando, creando, compartiendo.

¿Empezar por la primera oración?

Lewis Carroll Bloqueo de Escritores

La primera oración que escribo casi nunca es el principio de mi artículo. En ocasiones, comienzo a desarrollar el escrito en lugar de concentrarme en la introducción. Claro que la introducción es importante, es donde presento mi argumento, cautivo al lector y lo motivo a seguir leyendo; pero no permito que no poder escribir un comienzo decente me detenga de escribir. Comienzo por mi argumento más fuerte o por lo que me haya inspirado, por lo que necesite sacarme del pecho y escribir cuanto antes. Luego escribo cualquier otra idea o argumento que sea necesario para apoyarlo. Y una vez que haya escrito hasta la saciedad, me distancio del escrito, nos damos un tiempo, vemos otras personas, nos acosamos en Facebook y luego regreso. Sigo devotamente el consejo de uno de mis autores favoritos: “Escribe ebrio, edita sobrio.” Lo edito y lo re-ordeno a placer. Nunca antes—aunque esto pueda ser difícil de resistir al ser tan perfeccionista.

Mi escrito es un rompecabezas, y los párrafos son mi piezas. Primero saco todas las piezas de la caja, y luego ordeno el rompecabezas.

Investigo mi tema

¿Pero que pasa si falta una de las piezas? A veces, si siento que no puedo terminar un escrito con satisfacción, quizás es porque me falta una de las piezas, uno de los puntos, una de las órganos de mi cadáver a resucitar. Y como todo científico loco, si me falta algo, salgo a investigar, comienzo a leer cuanto producto cultural relacionado al tema se me cruce por el frente, discierno entre qué me sirve y qué no y lo incluyo en mi escrito. Para eso existen toda una variedad de herramientas para coleccionar contenido que pueden ayudarte.

Entre más información dispongo para desarrollar mi tema, mejor; pero a veces me envuelvo tanto en mi investigación y mis ansias de saber más del tema que me paralizo, y no termino escribiendo nada. El conocimiento es poder. El poder corrompe. Investiga arduamente, sé malvado.

Salgo a caminar

Ernest Hemingway Bloqueo de Escritores

Algunas veces lo único que me queda por hacer es alejarme. Quizás estoy cansado, quizás estoy muy cerca al problema, quizás tengo hambre. Una vez que me doy cuenta de que mi enfoque no está ahí, me tomo un descanso. Salgo a caminar, leo un rato, me tomo un café con un amigo. Hago algo que no este relacionado en lo absoluto con mi escrito. Idealmente, cuando regreso a escribir, estoy listo para darle forma a un maravilloso escrito. Esto, lamento decir, no siempre ocurre.

Todos los escritores se han enfrentado al bloqueo de escritores. Todos. Es parte de la experiencia de escribir y no es algo que sea catastrófico. En estos momentos desagradables, regreso a las palabras de Vincent Van Gogh. Creo que el papel en blanco me tiene más miedo a mí que yo a él. Todo lo que necesito es recordar eso y solo seguir escribiendo, palabra por palabra, hasta que la página en blanco se de por vencida.