Filosofía

Estoicismo: la filosofía de una vida racional

El estoicismo es invaluable para navegar el mundo moderno con alguna noción de control sobre el timón. Más que cualquier otra cosa, el estoicismo me ha ayudado a lidiar con el hecho de vivir en un régimen dictatorial moderno. De hecho, he escrito un poco sobre el estoicismo anteriormente. Hoy, sin embargo, voy a profundizar en el estoicismo—o al menos mi interpretación de él—y compartir como he descubierto cuán útil es para darle sentido al mundo y mantener la disciplina necesaria para lograr un balance personal, profesional y espiritual.

Al editar este artículo, me dí cuenta de que era más largo de lo usual, por lo que decidí dividirlo en varias. En este primer artículo comparto mi interpretación de qué es el estoicismo para mí, algunos de sus principios, cómo los aplico en mi vida y cómo se ven estos principios reflejados en la obra de varios artistas. Puedes encontrar la segunda parte de este artículo aquí. 

¿Qué es el estoicismo?

El estoicismo es una antigua escuela de pensamiento filosófico fundada en Atenas por Seiya Zenón de Citio. La escuela enseñaba que la virtud, el máximo bien, se basa en el conocimiento y que los sabios vivían en armonía con la divina Razón. Esta Razón o Providencia es la que gobierna la naturaleza y es indiferente a las vicisitudes de la fortuna, al placer y al dolor.

El estoicismo es la separación entre la naturaleza del mundo y mi respuesta emocional a él. Es la separación entre lo que puedo controlar—mis emociones y pensamientos—de las cosas que no puedo controlar—todo lo demás. Es a través de esa separación que puedo comenzar a ver la verdadera naturaleza del mundo. Fuera de control, mis emociones y mis deseos pueden y tienden a llevarme a hacer cosas que realmente no representan mis mejores intereses o que básicamente son dañinas.

Principios del Estoicismo

Aunque los principios del estoicismo son claros y concisos, implican muchas otras ideas que pueden ser útiles para una persona moderna que no es estrictamente estoica pero que se esfuerza por construir una vida mejor para sí mismo. A continuación comparto mi interpretación de algunos de los principios más importantes.

Yo creo mis sentimientos

Yo decido si me gusta algo o si quiero algo. Así como decido si no me gusta algo. Esas decisiones dependen de mí, no de la persona, lugar, cosa o idea de la que estemos hablando. Sin embargo, frecuentemente reacciono tan automáticamente a las cosas con una simple emoción o deseo que ni siquiera me doy cuenta que mi respuesta viene del interior. Básicamente le atribuyo mi reacción al producto, cuando en realidad proviene de mí.

Por ejemplo, la lluvia. Yo era de esas personas que suele sentirse nostálgico o triste cuando llueve. Pero, vamos ¡que la lluvia no está programada para causa nostalgia! Soy yo el que decide sentir nostalgia. Yo creo esa tristeza dentro de mí. Ahora, reconozco que la lluvia me puede hacer sentir nostalgia, pero yo decido sentirme feliz cuando llueve porque me da la oportunidad de caminar bajo la lluvia mientras todo el mundo huye despavorido por las calles. Además, esa nostalgia me inspira a reflexionar y a crear. La tristeza es la felicidad para las personas profundas.

Ya sea ver mi comida favorita en un plato frente a mí o ver una persona sin cuya presencia el mundo es demasiado tranquilo. Esos son sentimientos y emociones dentro de mí, creados por mí, pero a veces son respuestas tan inmediatas que se sienten automáticas. Se sienten como si fueran creados por la cosa o persona que extraño terriblemente.

Lo mismo ocurre cada vez que estoy de compras. Puede que profundamente quiera algo, pero esa querencia es algo dentro de mí, algo que yo creé. Yo lo creé y es enteramente algo interno, así que puedo deshacerme de él en cualquier momento, si decido hacerlo.

Éste es un factor tan crucial para el éxito personal y profesional. Yo creo mis respuestas emocionales, y puedo desactivarlas si también decido hacerlo. Todo está dentro de ti, Neo.

Encuentro al Maestro Yoda

— Luke. ¡Luke!
— ¿Ben?
— Irás al sistema Dagobah.
— ¿Sistema Dagobah?
— Allí aprenderás de Yoda, el maestro Jedi que me instruyó a mí.

Obi Wan Kenobi, La Guerra de las Galaxias: El Imperio Contraataca.

A medida que pasa el tiempo, la experiencia inevitablemente nos enseña algunas sobre las posibles consecuencias de nuestras decisiones, pero nunca de una forma ideal. En especial cuando somos jóvenes. Es por eso que tener un mentor es crucial. Un mentor puede ayudarnos explorar las posibles consecuencias de las decisiones que enfrentamos en la vida.

“La experiencia es simplemente el nombre que le damos a nuestros errores” — Oscar Wilde

Mi mentor juega un rol poderoso en ayudarme a tomar decisiones alejado de la influencia de mis respuestas emocionales. Usualmente no tiene un interés emocional en mi decisión, por lo que puede ver las opciones objetivamente y guiarme a través de ellas. Es invaluable, especialmente cuando mis emociones no me permite pensar con claridad.

El fracaso sucede, pero la vida continúa

El miedo al fracaso ha sido una constante a través de mi vida. Solía, cómo muchas personas, pensar que el fracaso era algo verdaderamente negativo. Sin embargo, este miedo es simplemente otra emoción. Es una emoción me dice no debo correr un riesgo, que debo evitar la posibilidad de fracaso a toda costa.

Pero si tomara decisiones basado en ese miedo, me perdería un montón de oportunidades. Y las oportunidades en la vida casi siempre vienen con algún tipo de riesgo a fracasar. Y está bien. El fracaso sucederá tarde o temprano. Está bien fallar algunas veces, mientras aprenda algo de ese fracaso.

“Es imposible vivir sin fallar en ocasiones, a menos que vivas tan cautelosamente que no estás viviendo en realidad, en cuyo caso, fallas por defecto”. — J. K. Rowling, Los Beneficios del Fracaso y la Importancia de la Imaginación

El miedo al fracaso no debería impedirme de asumir retos. En cambio, si un reto o una oportunidad salvaje salta súbitamente del césped alto: debo evaluar cuales son las desventajas reales del fracaso, cuán probables son, y si podría manejar un escenario en el que el peor de los casos suceda. Básicamente, una pelea pokémon.

Y decían que no iba a aprender nada de los videojuegos.

Nada corta a través del miedo cómo enfrentar la realidad de qué podría suceder si las cosas no pasan como queremos y comparar directamente esa visión con los beneficios reales de tomar ese riesgo. El miedo es una emoción, como cualquier otra. Cuando me doy cuenta de eso y me alejo de él, muchos riesgos se ven muy diferentes.

“La felicidad puede ser encontrada en los tiempos más oscuros si sólo recordamos la luz”.— J. K. Rowling, El Prisionero de Azkaban.

Aprendo con intención y aplico mi conocimiento

Parte del valor del estoicismo proviene de ser capaz de evaluar las personas, los lugares, las cosas, las situaciones y las ideas sin que las emociones interfieran con ese juicio. Hacer tal cosa requiere sabiduría y la habilidad de aplicar ese sabiduría. Una de las formas más poderosas de convertirme en una persona mejor en términos de evaluar apropiadamente el mundo es hacerme más inteligente, construir esa sabiduría y ser capaz de aplicarla en el mundo. Básicamente, lo que he dicho en varios otros artículos ya: el conocimiento es poder, el poder corrompe, sé malvado.

Si me siento inseguro o asustado sobre alguna decisión—lo cual pasa cada 30 segundos—la mejor reacción no es temblar de miedo y posponer esa decisión hasta el último minuto posible. La respuestas más adecuada es aprender, investigar. Voy a mi biblioteca más cercana, susurro para mí mismo: “El mundo es tranquilo aquí” y busco en los libros dedicados al tema que me preocupa la respuesta que necesito. Hasta ahora, este método no me ha fallado. Aprender más sobre cualquier cosa hace que deje de ser tan intimidante o desconocido…

A menos que esté leyendo H. P. Lovecraft.

Reflexiono en cómo uso mi tiempo

El estoicismo se basa en la autosuficiencia y el mejoramiento personal. Requiere hacer mis emociones a un lado, ver el mundo por cómo es tanto como sea posible y ser brutalmente honesto con uno mismo sobre mi lugar en ese mundo y los atributos que tengo por ofrecer. Este axioma inspiró una compulsión por mejorarme a través de—¿ya adivinaron?—la adquisición de conocimiento, entre otras nobles campañas.

El reto para mí—como para muchas personas—fue apartar el tiempo para hacer todo esto. El manejo del tiempo era un área en la que podía mejorar mucho. Al reflexionar cómo usaba mi tiempo, aprendí cuán alineado estaban mis actividades diarias con mis objetivos y propósito. Además, dejé de invertir tanto tiempo en actividades que eran un desperdicio de mi tiempo y que no me aportaban nada—como ver televisión— y las que no pude cambiar, decidí convertirlas en la medida de lo posible en algo tiempo valioso—como escuchar podcasts mientras voy al trabajo.

Este artículo en realidad solo explora la superficie en cuanto respecta al estoicismo. En los siguientes artículos compartiré más principios y recursos para aprender más sobre el estoicismo.

Hasta entonces, gracias por querer saber más hoy que ayer.

🙂