Inspiración

Ritual de las Mañanas: Lo que hago antes de las 7 AM

“Es preciso tener caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina.”
Así habló Zaratustra — Friedrich Nietzsche

Soy profesor, escritor, traductor, artista. Me dedico a varias ocupaciones distintas. Sé que parece que soy una persona increíblemente enfocada y productiva, que lleva la vida de un Übermensch, que respira pura e impoluta inspiración; pero la verdad es que soy un completo desastre.

Manejo mi vida, mi trabajo, mi proceso creativo como escritor, y cualquier otro compromiso con una especie de caos organizado. ¿Por qué? Porque soy un ser humano. Y los humanos somos desorganizados, caóticos, una montaña rusa emocional. Somos inconsistentes y gloriosamente extraños. Cualquier persona que intenta imponer una especie de orden en su vida, aunque parezca un automaton hyper-organizado, algún aspecto de su vida está inevitablemente inmerso en algo de caos. Cuando la vida es completamente impredecible, es imposible ser de otra forma.

¿Por qué un ritual de la mañana y no una rutina?

ritual

No, no me refiero a ese tipo de ritual.

 

Todos tenemos una rutina en las mañanas. Nos levantamos, nos bañamos, nos preparamos para comenzar el día y salimos a enfrentar el mundo exterior. Un ritual donde sientas las bases de tu día y comienzas con un ánimo positivo es distinto. Un ritual de la mañana no es algo que haces cada mañana porque tienes que hacerlo sino una serie de actividades que realizas cada mañana porque quieres hacerlo. El poder de decidir marca la diferencia. Desde que comencé a realizar este ritual, mis mañanas han mejorado significativamente.

¿Por qué un ritual de la mañana?

Un ritual de la mañana me permite comenzar el día en una nota proactiva: en vez de reactiva. Es un cambio de perspectiva simple, mas no sencillo. Me empodera desde el momento que me doy cuenta que ya antes de salir de mi casa he hecho algo positivo, algo productivo y he practicado algo de cariño propio.

Un ritual de la mañana me permite manejar mis emociones: hacer algo tan saludable como mirar a algo que me hace feliz, pensar en las cosas por las que me siento agradecido o simplemente disfrutar de algo que encuentro placentero. Me permite hacer algo saludable y sentirme bien al respecto, en lugar de ser un esclavo de lo que surja cada mañana.

Un ritual de la mañana me permite combinar mis hábitos más saludables: Cada mañana cultivo mis hábitos más saludables en un pequeño espacio de tiempo donde no soy interrumpido. Ya sea algo de ejercicio, un desayuno saludable, llevar un diario de agradecimiento o inclusive una breve meditación. Siempre que quiero construir un hábito nuevo, lo incorporo en mi ritual de la mañana o mi ritual de la noche. Es un truco que me ha sido increíblemente útil.

¿Pero en qué consiste en realidad mi ritual de la mañana?

Me despierto a las 5:00 AM y lo odio

 

Ritual de las Mañanas

No voy a mentir respecto a esto. Yo soy una persona nocturna. Casi todas las mañanas, casi todos los días de la semana, lo primero que pienso cuando suena mi alarma es lo mucho que quisiera quedarme en mi cama. Este sentimiento es en gran parte inevitable. Lo sé, porque he intentado casi todo. Comenzar el día con mensajes motivacionales, dormir más, modificar mi dieta, hacer yoga en las mañanas, etc… En mi caso, no ayuda. Sí, podría levantarme mucho más tarde… Pero a pesar de que lo odio, yo decido despertarme a esa hora cada mañana para dedicarle el tiempo suficiente a cultivar mis hábitos y mi carácter.

La versión de mí que despierta es un hombre huraño y silencioso que detesta todo tipo de contacto e interacción humana. No hay mucho que pueda hacer al respecto sino controlarlo y esperar a que el sentimiento se vaya disipando a medida que transcurre el día… o las tazas de café. Hacer ejercicios, poner algo de orden a mi vida, meditar, escribir; afortunad

 

amente, mi ritual de la mañana está lleno de actividades que puedo realizar en completo silencio y soledad.

Lucho con mi adicción a mis “dispositivos pavlovianos”

mi ritual de las mañanasApenas abro los ojos cada mañana, debo luchar con el impulso de extender el brazo y tomar cualquiera de mis dispositivos pavlovianos, como me gusta llamarles. Mi teléfono, mi tablet, mi e-reader. Sé que están ahí, con sus tweets, correos electrónicos, actualizaciones, noticias, memes y gifs, y no puedo esperar para verlos todos y obtener ese refuerzo positivo que me hace salivar. A veces cedo, y me llevo mi teléfono o mi tablet al baño, pero entonces comienza la lucha con el recordatorio constante de que debo apurarme y comenzar mi día.

 

 

Recientemente, he decidido poner a cargar todos mis dispositivos lejos de mi cama y dejar junto a ella libros—que no sirven de nada en el nicho oscuro que es mi habitación en las mañanas—o mi botella de agua, y así comenzar mi día tomando algo que es más saludable para mí. Sé que si no lo hago, me sentaré en el baño posponiendo mi ducha una media hora mientras deslizo mi pulgar por una pantalla táctil una y otra vez. Es un tiempo perdido, raramente estoy lo suficientemente despierto para aprovechar lo que estoy leyendo, me hace llegar tarde y comienzo mi día en una nota negativa.

Si tengo suerte, me puedo obligar a hacer ejercicios

Odio hacer ejercicios. Toda la vida lo he odiado. Por supuesto que me hace sentir bien y mejor conmigo mismo, pero eso solo es la neuroquímica en acción. Sé que estaré muy feliz y satisfecho cuando entro a la ducha lleno de sudor y agitado por el ejercicio, pero no me gusta realmente hacer ejercicios tan temprano. En lo absoluto. Algunas mañanas, realmente no sucede. Pero en la mayoría de las mañanas decido hacer algo por comenzar mi día activo. Es una cuestión de tomar una decisión consciente de ejercitarme al menos una vez al día, y si no lo hago apenas me levanto, durante el día surgirán cada vez más compromisos y excusas que me permitirán hacer este hábito a un lado.

No desayuno

Yo soy un fiel prácticamente del ayuno intermitente. Al terminar de hacer ejercicios y luego de bañarme, estoy revuelto con la sensación de ir contra reloj. No estoy de humor para hacerme un batido de espinaca con jugo de pera y publicarlo en Instagram. En cambio, pongo el agua a hervir para un normal delicioso café—o un té dependiendo del día pero nunca un orange mocha frappuchino—un hermoso, oscuro e increíble café negro. Tan negro como mi alma, tan dulce como el pecado.

mi ritual de las mañanas

Escribo antes de salir cada mañana

Para mí, escribir es un momento de vulnerabilidad. Necesito a estar a solas. He descubierto que en esas horas del alba, mientras el resto del mundo duerme en silencio, es cuando mejor trabajo. Nada me interrumpe y mi mente está lo suficientemente clara como para enfocarme en escribir. Sencillamente si no lo hago, sé que no escribiré en cualquier otro momento del día. Es mi parte favorita del día: sentarme con calma a escribir en silencio junto a mi taza de café. Me mantengo desconectado y solo disfruto el momento. o puedo resaltar cuán importante esta parte de mi día es. Lo amo. En palabras de William Carlos Williams: ¿Quién diría que yo no soy el feliz genio de mi hogar?

No dejo de aprender

Una vez que he salido de mi casa. Aprovecho el máximo mi trayecto hacia la oficina para no dejar de leer o aprender. Toda mi vida he sufrido trayectos muy largos desde mi casa y viceversa. Odio el tiempo muerto que uno invierte en ese ir y venir diario. Afortunadamente, hace años descubrí la maravilla de los Podcasts y los audiolibros. Desde entonces, no salgo de mi casa sin ir escuchando algún capítulo de mi gran colección de podcasts o algún audiolibro. Ambos me permiten seguir leyendo o aprendiendo hands-free mientras trato de mantener el equilibrio en un vagón de tren o un autobús repleto de gente. Aunque hay veces en que simplemente reproduzco mi lista de reproducción favorita y disfruto del camino.

mi ritual de las mañanas

Así son la mayoría de las mañanas para mí. Una vez llego a la oficina también tengo un breve ritual más productivo, y más adelante hablaré de él. Estos rituales no son tan inspiradores, no están diseñados para convertirme en una máquina de productividad. En mi opinión son bastantes normales y desastrosos frecuentemente. Pero lo importante es que funcionan para mí. Hace mucho que desistí de incorporar cada truco o consejo maravilloso que podía leer. No tengo que levantarme a las 4:00 am, tomar un vaso de agua tibio con limón, linaza y avena mientras realizo 40 minutos de meditación zazen y 50 saludos al sol mientras escucho las noticias matutinas en japonés para aprender el idioma. Sé que esa es la historia que nos venden sobre, literalmente, cada persona exitosa en el mundo pero… mala suerte. Terminaría frustrado, molesto, desmotivado y de muy mal humor en las mañanas.

Lo importante es levantarme en las mañanas y enfrentar el día de la forma que mejor funciona para mí. Tomar decisiones positivas cada día así como emprender una batalla contra mi peor naturaleza; y aun así, permitirme perder esa batalla de vez en cuando. Lo importante es vivir mi vida bajo mis propios términos.